Muchas hernias femorales son asintomáticas hasta que se produce un encarcelamiento o una estrangulación. Es posible que solo se note una sensación ocasional de tirantez o dolor en la zona. Se puede palpar un bulto pequeño y firme, similar a una uva, debajo del ligamento inguinal, lateralmente a su inserción medial en el tubérculo púbico. Puede resultar difícil detectar un impulso de tos debido al pequeño tamaño del canal femoral. Con frecuencia, la hernia es irreductible y presenta una percusión sorda. Puede ser bilateral.
Las hernias femorales son más propensas a estrangularse que las hernias inguinales.
En ocasiones, la hernia puede pasar hacia delante a través de la fosa oval femoral y luego hacia arriba. Puede presentarse como una masa visible o palpable en el ligamento inguinal o por encima de él, donde puede confundirse con una hernia inguinal.
La presión sobre la vena femoral o la vena safena larga alrededor de la fosa oval puede producir una distensión venosa visible.
En raras ocasiones, el borde antimesentérico de una sección del intestino puede quedar atrapado en la hernia, dando lugar a una hernia de Richter.
Referencia
- Shakil A, Aparicio K, Barta E, Munez K. Hernias inguinales: diagnóstico y tratamiento. Am Fam Physician. 15 de octubre de 2020; 102(8):487-492
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