Las hemorroides infartadas son el resultado de un infarto en los sacículos venosos de los cojines anales. A veces se denominan «estranguladas», aunque los cojines se ingurgitan en lugar de quedarse sin sangre.
El paciente refiere dolor intenso y molestias en la zona. Puede observarse hinchazón local. La hemorroide presenta un color azul negruzco y puede haber edema local.
El tratamiento de elección consiste en reposo en cama, analgesia y laxantes para limitar el esfuerzo al defecar. La reducción de la hemorroide tiene poco efecto sobre el dolor. La mayoría de las hemorroides infartadas no requieren intervención quirúrgica, sino que los síntomas se resuelven con el tiempo. Si hay una necrosis evidente y generalizada, se puede realizar un desbridamiento local para reducir las molestias.
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