Las radiografías simples muestran reabsorción ósea en el lugar de la infección con engrosamiento y esclerosis del hueso circundante. El hueso engrosado puede parecerse a un tumor óseo. Las secuelas son necróticas y aparecen anormalmente radiodensas. Un sinograma puede ayudar a estimar la extensión del absceso.
Las gammagrafías radioisotópicas con difosfonatos de 99m-Tc muestran un aumento de la captación en los focos de osteomielitis. Los leucocitos marcados con indio son más específicos de la infección.
La TC y la RM son esenciales para la planificación quirúrgica, ya que permiten visualizar la extensión de la infección y la destrucción tisular.
De todas las modalidades de diagnóstico por imagen actualmente en uso, la IRM tiene la sensibilidad y especificidad combinadas más altas (78% a 90% y 60% a 90% respectivamente) para detectar la osteomielitis. Puede detectar una infección ósea temprana en los 3 a 5 días siguientes al inicio de la enfermedad. (2)
Referencia
- Hatzenbuehler J, Pulling TJ. Diagnóstico y tratamiento de la osteomielitis. Am Fam Physician. 2011 Nov 01;84(9):1027-33.
- Glaudemans AWJM et al. Consensus document for the diagnosis of peripheral bone infection in adults: a joint paper by the EANM, EBJIS, and ESR (with ESCMID endorsement). Eur J Nucl Med Mol Imaging. 2019 Apr;46(4):957-70.
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