La osteomielitis crónica rara vez se cura sólo con antibióticos. Su papel es doble
- prevenir la propagación de la infección al hueso sano
- controlar los brotes agudos de infección
Es esencial determinar la sensibilidad de los agentes patógenos. También es importante que los fármacos no sean tóxicos con el uso a largo plazo y que penetren bien en el hueso. Buenos ejemplos son la clindamicina y las cefalosporinas.
Nota: el tratamiento antibiótico subóptimo repetido sin cirugía aumenta la resistencia microbiana y restringe la elección de antibióticos eficaces disponibles tras la cirugía.
Referencia
- Colston J, Atkins B. Infección ósea y articular. Clin Med (Lond). 2018 Mar;18(2):150-4.
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