Si se ha producido una parada respiratoria, se requiere ventilación mediante bolsa y mascarilla con oxígeno al 100%.
Debe observarse el tórax o el abdomen en busca de elevaciones y descensos, que si están ausentes pueden sugerir una mascarilla mal ajustada o una vía aérea obstruida.
Cuando la vía aérea está permeable y se está administrando oxígeno, debe realizarse un análisis de gases en sangre a menos que el médico esté absolutamente seguro de que la ventilación es adecuada.
Tras un traumatismo torácico, una respiración con gruñidos suele significar un neumotórax o un hemoneumotórax. Además, éstos pueden estar bajo tensión y requerir una evacuación inmediata.
La asistencia ventilatoria también puede ser necesaria debido a la depresión central por traumatismo, hemorragia o edema cerebral. La hipoxia cerebral avanzada por asfixia o, más comúnmente, por shock hipovolémico, también puede desencadenar una parada respiratoria.
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