Éstas varían en función de las distintas fases de la infección tuberculosa (primaria, posprimaria, miliar). (1, 2)
Las características sistémicas que pueden presentarse incluyen: sudores nocturnos, lasitud, pérdida de peso, malestar, fiebre, anorexia. La enfermedad puede ser asintomática.
Las características locales varían en función del órgano afectado y pueden incluir
- pulmón: tos, esputo, hemoptisis, disnea, colapso lobar, bronconeumonía, ronquera
- pleura: disnea, dolor, derrame
- corazón/pericardio: dolor, arritmias, insuficiencia cardiaca, pericarditis
- intestino: mala absorción, diarrea, obstrucción
- tracto gastrointestinal: hematuria, insuficiencia renal, epididimitis, salpingitis, infertilidad
- suprarrenales: enfermedad de Addison
- piel: eritema nodoso, eritema indurado, lupus vulgaris
- ojos: iritis, coroiditis, queratoconjuntivitis phlcytenular
- huesos/articulaciones: artritis, osteomielitis
- linfáticos: linfadenopatía, abscesos fríos, senos paranasales
- cerebro: tuberculoma, meningitis
Referencia
- Tuberculosis. Guía NICE (enero de 2016 - última actualización septiembre de 2019)
- Lewinsohn DM et al. Official American Thoracic Society/Infectious Diseases Society of America/Centers for Disease Control and Prevention Clinical Practice Guidelines: Diagnóstico de la tuberculosis en adultos y niños. Clin Infect Dis. 2017 Jan 15;64