Las crisis de secuestro son el resultado del atrapamiento de grandes cantidades de hematíes en el bazo y, en ocasiones, en el hígado (1).
El secuestro esplénico agudo es una de las causas importantes de mortalidad precoz en niños con ECF (2).
En los pacientes homocigotos (HbSS), la prevalencia del secuestro esplénico agudo a lo largo de la vida oscila entre el 7% y el 30%.
Durante una crisis, las células falciformes secuestradas hacen que el bazo aumente considerablemente de tamaño. Esto es más frecuente en la infancia, ya que el secuestro y el infarto repetidos del bazo durante la infancia provocan gradualmente una autoesplenectomía. Hay una palidez marcada con colapso cardiovascular debido a la pérdida de volumen circulante efectivo (2).
Un paciente con una crisis de secuestro suele estar gravemente anémico (2-3 g/100 ml), pero el recuento de reticulocitos será elevado, a diferencia de la crisis aplásica, en la que el recuento de reticulocitos es bajo o nulo.
Las crisis de secuestro también se producen en mujeres embarazadas.
El tratamiento inmediato de las crisis de secuestro consiste en corregir la hipovolemia con una transfusión sanguínea urgente. El tratamiento posterior depende de la tasa de recurrencia del secuestro esplénico y puede incluir la observación, la transfusión crónica y la esplenectomía (3).
Las características importantes son:
Episodios de secuestro similares pueden ocurrir en el hígado en adultos.
Referencias:
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