Esto depende de la causa subyacente de la isquemia. Si la causa es un émbolo, se puede realizar una embolectomía, mientras que en caso de oclusión trombótica está indicada una cirugía reconstructiva de urgencia, normalmente un bypass femoropoplíteo o femorotibial.
Distinguir entre ambos agentes etiológicos resulta difícil y requiere una anamnesis y una exploración minuciosas.
Se deben realizar análisis de sangre para detectar trastornos sanguíneos predisponentes y enviar muestras para la prueba de compatibilidad cruzada.
Debe iniciarse un tratamiento anticoagulante adecuado con heparina intravenosa. Si se sospecha una embolia arterial, este tratamiento anticoagulante debe continuarse posteriormente con warfarina oral.
La arteriografía indicará la localización y la naturaleza de la obstrucción, pero puede suponer una pérdida de tiempo valioso y, en algunos centros, solo se utiliza si existe duda diagnóstica.
Se debe considerar el uso de agentes fibrinolíticos si la cirugía es necesaria pero el paciente no es apto para la intervención. La estreptoquinasa puede instilarse directamente en el coágulo a través de un catéter arterial, pero no debe administrarse por vía sistémica. La trombólisis lleva tiempo y el coágulo suele disolverse en un plazo de 12 a 72 horas.
Referencia
- Creager MA, Kaufman JA, Conte MS. Práctica clínica. Isquemia aguda de las extremidades. N Engl J Med 2012; 366: 2198-206.
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