La evaluación inicial comienza con un análisis de orina (tira reactiva y microscópico), que incluye una evaluación de la proteinuria y bacteriuria y un urocultivo y sensibilidad, si están indicados. Además, es aconsejable obtener un nivel basal de creatinina para establecer la función renal basal, sobre todo en los casos graves.
La ecografía renal se recomienda tanto en los exámenes iniciales como en los de seguimiento para evaluar la anatomía renal, el grosor cortical, la presencia de hidronefrosis y cualquier anomalía estructural. Lamentablemente, la ecografía carece de sensibilidad o especificidad elevadas para detectar el RVU de alto grado.
El patrón oro para evaluar el RVU es la cistografía directa con cistouretrograma miccional (CUGV), ya que proporciona una visualización anatómica detallada, detecta divertículos vesicales, identifica duplicaciones ureterales, demuestra la extensión de la trabeculación de la pared vesical y facilita la gradación del RVU.
En la práctica, el método de imagen inicial para un niño que experimenta su primera ITU febril suele ser la ecografía renal, recomendándose la VCUG si la ecografía revela anomalías, se produce una segunda ITU o si el paciente presenta otros factores de alto riesgo como disfunción intestinal o vesical.
Referencia
- Straus Takahashi M et al. Reflujo vesicoureteral mediante ecografía de contraste, comparación con la uretrocistografía miccional y retrógrada: A prospective accuracy study. J Pediatr Urol. 2024 Feb;20(1):133.e1-133.e9.
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